Ya ni me miras y siendo la misma, me das la espalda, como castigas, por dentro lloras, se que me adoras, y no perdonas, por Dios, razona. Aunque el sol brilla, el día es frió, presiente mi alma, que el dolor acaba. Un gran cariño; que otros pasos lejos de mi ya toman.Y no te duele el verme herida, y por tu culpa cada vez más confundida, nada te anima, no determinas, sabiendo yo que cuando quieras todo esto lo terminas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario