
Una noche me abrazaste, te besé y no dormimos ni sufrimos más.
Habrá sido nuestro premio por no salir corriendo ;
o el cástigo por no saber escapar.
Te sigo buscando como enfermo al remedio,
como comienzo al final.
La suerte de encontarte alguna vez, y sentir que para casi todo hay solución.
Verte y festejar también que aun me quedan purezas sin tristezas,
en mi corazón ♪
No hay comentarios:
Publicar un comentario